Bethoven Sinfonia 9

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Bibliografia de Bethoven

Ludwig van Beethoven fue un músico y compositor alemán. Fue uno de los más importantes e influyentes de los siglos XVIII y XIX.

Se cree que nació el 16 de diciembre de 1770 en Bonn (Alemania) y murió, con 56 años, en Viena el 26 de marzo de 1827.

 

SUS PRIMEROS PASOS

Ludwig van Beethoven, bautizado como Ludovicus van Beethoven, fue el segundo hijo del tenor de la corte de Bonn, Johann van Beethoven, y de la joven Maria Magdalena Keverich. Tuvo seis hermanos de los que solo sobrevivieron dos.

Se cree que el padre de Beethoven quedó impresionado por las habilidades de Mozart y quiso que su hijo fuera un nuevo niño prodigio. Le enseñó piano, órgano y clarinete. Con tan solo siete años, ofreció su primer concierto público en Colonia.


Pronto tuvo otros maestros como el compositor y director de orquesta Christian Gottlob Neefe. Con él también se instruyó en filosofía.

Con solo 11 años, en 1782, Ludwig van Beethoven estrenó su primera composición: Nueve variaciones sobre una marcha de Ernst Christoph Dressler. De él se decía que podría ser el próximo Mozart.

Gracias a su maestro, Neefe, el joven Beethoven fue contratado en la corte del príncipe de Colonia. En este puesto tuvo la oportunidad de aprender de los mejores y de codearse con la élite alemana.

 

JUVENTUD COMPLICADA

Alrededor de 1787, Beethoven partió hacia Viena en busca de nuevas oportunidades, respaldado por su mecenas, el conde von Waldstein.

La leyenda cuenta que, durante este primer viaje a Viena, tuvo lugar un fugaz encuentro entre Mozart y Beethoven. Según la creencia popular, Mozart advirtió del increíble talento del alemán, aunque no hay documentos que lo afirmen.

Beethoven tuvo que volver inesperadamente a Bonn después de que su madre enfermara gravemente. Finalmente, en julio de ese mismo año murió. Su padre, entró en una profunda depresión y cayó en el alcoholismo. Además, diferentes episodios hicieron que acabara en prisión.

Ludwig tomó las riendas de la familia y se convirtió en el principal sustento económico de sus dos hermanos pequeños. Durante cinco años, dio clases de piano y tocó en una orquesta en Bonn. En 1792, falleció su padre y volvió a viajar a Viena.

 

TRASLADO A VIENA

En este nuevo viaje a Viena, fue alumno de los más grandes compositores y músicos de la época, como Joseph Haydn o Antonio Salieri.

Alrededor del año 1795 hizo su primer concierto público en Viena como compositor. Inmediatamente después realizó una gira europea que le valió para que su talento fuera reconocido en las cortes más importantes.

En 1800, el éxito musical de Beethoven no dejaba de aumentar. Estrenó su Primera sinfonía en un recital en Viena y se ganó el respeto y la admiración de la sociedad. Sin embargo, algo atormentaba al joven compositor: su creciente sordera.

En octubre de 1802, Beethoven escribió una carta a sus hermanos, conocida como Testamento de Heiligenstadt, donde se mostraba preocupado por su pérdida de audición.

El célebre músico dejó atrás una etapa en la que sus composiciones estaban influenciadas por Mozart y por Haydn. En esta nueva etapa dio muestras de madurez artística con un estilo más identificable. Destacan Sonata para piano nº8 o Patética, Sonata para piano nº14 o Claro de luna o, algo más tarde, Para Elisa.

La sordera cada vez aumentaba más y dejó de percibir las notas agudas. Muchos creen que ese es el motivo por el que su música se volvió más solemne y con notas más graves.

ÚLTIMOS AÑOS

Ludwig van Beethoven pronto dejó de dar conciertos o, al menos, con tanta frecuencia. Se centró en su actividad como compositor y en dar clases a grandes personalidades de la época.

Afortunado como músico, pero desdichado en el amor. Son muchos los escritos que relatan a Beethoven como un hombre que no atraía a las mujeres. Tuvo varias relaciones conocidas, pero ninguna llegó a prosperar y no se casó.

Conocido también por sus continuos problemas de salud y su carácter áspero, Beethoven compuso obras maestras hasta el final de sus días que se han convertido en himnos. A las composiciones de esta época se les conoce como “del periodo tardío”, caracterizadas por ser obras innovadoras e intensas.

Sordo, Beethoven compuso la célebre Novena Sinfonía (1823)declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Durante estos años, el alemán se comunicaba con los más allegados a través de los “cuadernos de conversación”.



Sinfonia 9

La Sinfonía n.º 9 en re menor, op. 125, conocida también como "Coral", es la última sinfonía completa del compositor alemán Ludwig van Beethoven. Es una de las obras más trascendentales, importantes y populares de la música y el arte. Su último movimiento es un final coral sorprendentemente inusual en su época que se ha convertido en símbolo de la libertad. Precisamente, una adaptación de la sinfonía, realizada por Herbert von Karajan es, desde 1972, el himno de la Unión Europea (UE).1​ En 2001, la partitura original de la sinfonía se inscribió en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO, donde forma parte, junto con otros sobresalientes monumentos, de la herencia espiritual de la humanidad.2

Composición[editar]

En 1817 la Sociedad Filarmónica de Londres encargó la composición de la sinfonía. Beethoven comenzó a componerla en 1818 y finalizó su composición a principios de 1824. Sin embargo, tanto la parte coral como las notas de la sinfonía disponen de fuentes para datarlas en un momento temprano en la carrera de Beethoven.

El poema de Friedrich Schiller An die Freude (noviembre de 1785), traducido como A la alegría, y conocido como Oda a la alegría que Schiller publicó en 1786 en la primera versión y 1808 póstumo en la versión definitiva (clásica), provocó en Beethoven la intención de musicalizarlo ya desde 1793 cuando tenía 22 años. Se suele distinguir entre Oda a la alegría para denominar al poema original de Schiller, e «Himno a la alegría» como denominación del cuarto movimiento de la Novena sinfonía de Beethoven, que incluye una selección del texto de Schiller, las palabras introductorias de Beethoven, y, por supuesto, la música.3

La introducción a la parte vocal de la sinfonía provocó varios problemas a Beethoven. Sobre esto el amigo y biógrafo de Beethoven Anton Schindler escribió:

Cuando empezó a componer el cuarto movimiento, la lucha comenzó como nunca antes. El objetivo era encontrar un modo correcto de introducir la oda de Schiller. Un día Beethoven entró en un cuarto y gritó: «¡Lo tengo, ya lo tengo!», entonces me mostró el cuadernillo con las palabras «Déjenos cantar la oda del inmortal Schiller».

Sin embargo, Beethoven finalmente no mantuvo esta versión sino que la siguió reescribiendo hasta llegar a la forma final, con las palabras: «O Freunde, nicht diese Töne».

El movimiento cultural Sturm und Drang (tempestad y emoción), en las décadas finales de siglo, supone la disolución de las formas cortesanas acentuando la libertad y el sentimiento y rechazando el racionalismo riguroso, anticipa lo que será el romanticismo.

Beethoven encarna el tránsito del estilo clásico al estilo romántico, rompiendo el esquema cerrado de las formas musicales para adaptarlas a esta incipiente libertad individual. Es uno de los primeros músicos que viven de lo que venden componiendo, algo que comenzó a hacer Mozart, y creó un precedente en el oficio de compositor, despegándose del mecenazgo al que estaban sometidos otros músicos, como Haydn.

Estreno[editar]

Beethoven estaba ansioso por estrenar su trabajo en Berlín tan pronto como fuera posible después de terminarlo, dado que pensó que el gusto musical en Viena estaba dominado por compositores italianos como Rossini. Cuando sus amigos y financistas oyeron eso, le motivaron a estrenar la sinfonía en la misma Viena.

Teatro de la Corte Imperial (Kärntnertortheater), Viena.

El estreno de la novena sinfonía fue diez años después de la Octava, el 7 de mayo de 1824 en el Kärntnertortheater de Viena, junto con la obertura de Die Weihe des Hauses y las tres primeras partes de la Missa Solemnis. Esta fue la primera aparición en escena de Beethoven después de diez años; la sala estuvo llena. Nadie quiso perderse el estreno de la sinfonía y de la que se presumía sería la última aparición pública del genio alemán, y efectivamente así fue: en los tres años siguientes, se recluyó en casa aquejado de diversas enfermedades que lo postraron hasta su muerte.

Las partes de soprano y alto fueron interpretadas por las jóvenes y famosas Henriette Sontag y Caroline Unger.

Aunque la interpretación fue oficialmente dirigida por Michael Umlauf, maestro de capilla, él y Beethoven compartieron el escenario.

El público terminó encantado, ovacionando a los músicos. Sin embargo, la actuación del 23 de mayo en la sala de la fortaleza no tuvo gran asistencia.

Beethoven no podía oír el estreno pero lo siguió en una copia de la partitura, imaginando en su mente los sonidos que todos los demás escuchaban. Al final de la ejecución, él todavía estaba enfrascado en su partitura sin poder oír los aplausos. Uno de los solistas le tocó el brazo y le hizo girar para que pudiera ver las manos que aplaudían y los pañuelos que se agitaban en el aire. Entonces el compositor se inclinó y saludó a la audiencia.4

Instrumentación[editar]

Página manuscrita del cuarto movimiento de la Novena Sinfonía.

La sinfonía consta de los siguientes instrumentos.

Viento
Piccolo (sólo en el cuarto movimiento)
Flautas
Oboes
Clarinetes en La, Si bemol y Do
Fagotes
Contrafagot (sólo en el cuarto movimiento)
Metales
Trompas (1 y 2) en Re y Si bemol
Trompas (3 y 4) en Si bemol (bajo), Si bemol y Mi bemol
Trompetas en Re y Si bemol
Trombones (alto, tenor, y bajo, sólo segundo y cuarto movimientos)
Percusión
Timbal de concierto
Bombo (sólo en el cuarto movimiento)
Triángulo (sólo en el cuarto movimiento)
Platillos (sólo en el cuarto movimiento)
Voces
Soprano solo (sólo en el cuarto movimiento)
Alto solo (sólo en el cuarto movimiento)
Tenor solo (sólo en el cuarto movimiento)
Barítono solo (sólo en el cuarto movimiento)
Coro (sólo en el cuarto movimiento)
Cuerdas
Violines I, II
Violas
Cellos
Contrabajo

Forma[editar]

La sinfonía, con una duración aproximada de 65 minutos, posee cuatro movimientos:

  • 1. Allegro ma non troppo, un poco maestoso
  • 2. Scherzo: Molto vivace - Presto
  • 3. Adagio molto e cantabile - Andante Moderato - Tempo Primo - Andante Moderato - Adagio - Lo Stesso Tempo
  • 4. Recitativo: (Presto – Allegro ma non troppo – Vivace – Adagio cantabile – Allegro assai – Presto: O Freunde) – Allegro assai: Freude, schöner Götterfunken – Alla marcia – Allegro assai vivace: Froh, wie seine Sonnen – Andante maestoso: Seid umschlungen, Millionen! – Adagio ma non troppo, ma divoto: Ihr, stürzt nieder – Allegro energico, sempre ben marcato: (Freude, schöner Götterfunken – Seid umschlungen, Millionen!) – Allegro ma non tanto: Freude, Tochter aus Elysium! – Prestissimo, Maesteoso, Prestissimo: Seid umschlungen, Millionen!

Textura, ritmo, melodía y armonía del último movimiento[editar]

Fragmento 4º mov. Coral
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La textura es muy diversa. Sorprende el solo de bajo a modo de recitativo apenas sin acompañamiento instrumental. El tema primero es presentado como melodía acompañada también por el bajo. Al intervenir el coro, generalmente lo hace de manera homofónica. Constituye una grandiosa arquitectura musical con diversas texturas que van desde el recitativo a la doble fuga pasando por solistas, coro, etc. La letra, en alemán, está muy bien acompasada con la música, utilizando los unísonos del coro y metales para enfatizar un mensaje.

Dentro del movimiento hay diversos ritmos. Binarios y ternarios. La melodía sigue teniendo unas proporciones clásicas de 8 compases. La armonía es tonal pero ya muy desarrollada acercándose al romanticismo. Los matices de intensidad quedan repartidos en el largo movimiento, desde el pianissimo al fortissimo pasando por las intensidades intermedias. Sin embargo predominan los fortes, expresando con vehemencia el texto en los coros. Predomina el tempo allegro. Solo hay un adagio y un andante y sin embargo hay varios presto y un prestissimo al final.

Descripción[editar]

Género instrumental y sinfónico. Sin embargo se le llama “Coral” por la presencia del coro en la sinfonía. Se podría considerar como música programática el último movimiento, porque tiene como hilo conductor un programa literario basado en la versión definitiva de la Oda a la Alegría de Friedrich Schiller, admirada por Beethoven y a la que pensó poner música ya en 1793.

La Novena Sinfonía empieza de forma poderosa, con un tema principal que transcurre en escalas y variaciones trepidantes, con incisos más adelante para los momentos líricos, nuevamente interrumpidos por la intensidad titánica de la composición. El volumen de la sinfonía es brutal para la época.

El segundo movimiento es calificado por algunos cronistas como “el infierno en llamas”, por su contundencia y velocidad, suavizado majestuosamente en la recapitulación. El tercer movimiento, aunque sosegado, conduce firmemente a lo que será el cuarto movimiento, que contiene una melodía fácilmente reconocible y mundialmente famosa y original de Beethoven. El movimiento comienza con breves recapitulaciones de los movimientos anteriores, a los cuales los violonchelos contestan con comentarios inicialmente pensados para la voz humana. Finalmente, el bajo irrumpe con una llamada "Amigos no en esos tonos..." tras lo cual la melodía basada en la oda es tocada, primero por la orquesta, y luego por el coro. Los violonchelos, las flautas y los oboes crean el clima y las voces masculinas y femeninas se alternan declamando la “Oda a la Alegría” de Schiller (de ahí lo de “Coral”), arropadas por el todo orquestal.

La sinfonía avanza y se eleva sobre sí misma, mientras los coros llegan a niveles atronadores. Una doble fuga da el contrapunto pausado que lleva al veloz y prolongado cántico final, un desenlace de sinfonía único. Beethoven quería impresionar a sus oyentes y subrayar sus propósitos de fraternidad universal, y lo logró con este movimiento. La popularidad y belleza del tema de la alegría en este movimiento ha hecho olvidar los otros tres de una belleza y singularidad excepcionales, constituyendo un todo hermoso y coherente los cuatro movimientos.

Texto del movimiento coral[editar]

En este IV movimiento, Beethoven utiliza partes de la “Oda a la Alegría” (versión definitiva de 1808) de Friedrich Schiller y el texto en negrita es añadido por el propio Beethoven por motivos de ritmo o necesidad musical en el poema.



Sinfonía n 9 de Beethoven



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